Se realizá el panel sobre el Clúster Nacional de Supercómputo

Clúster Nacional de Supercómputo, una visión colaborativa para fortalecer las capacidades científicas de México

 
En el marco del ACARUS Summit 2025, realizado el 1 de junio de 2026 en la Universidad de Sonora, se llevó a cabo el panel “Clúster Nacional de Supercómputo”, moderado por Isidoro Gitler, de ABACUS-CINVESTAV, con la participación de Miguel Peña, de la BUAP; José Lozano, de CICESE; y Héctor Benítez, de la UNAM.
 
Durante el panel, los especialistas reflexionaron sobre los principales retos y oportunidades para consolidar una infraestructura nacional de cómputo de alto rendimiento robusta, distribuida e interconectada. Uno de los temas centrales fue la importancia de avanzar hacia un modelo de colaboración entre universidades, centros de investigación e instituciones académicas, reconociendo que México cuenta con capacidades diversas, experiencia técnica, infraestructura instalada y proyectos científicos que pueden articularse bajo una visión común.
 
Entre los puntos abordados, se destacó que el valor de una red nacional de supercómputo no se limita únicamente a los equipos o centros de datos, sino también a la construcción de una red de personas, conocimiento y capacidades compartidas. En este sentido, se subrayó la necesidad de fortalecer la formación de recursos humanos capaces de operar, administrar y aprovechar sistemas de HPC, redes de alto desempeño, arquitecturas distribuidas y plataformas avanzadas para el procesamiento de grandes volúmenes de datos.
 
La conectividad fue identificada como uno de los principales retos para el desarrollo del supercómputo nacional. Los panelistas coincidieron en que una infraestructura HPC requiere una “carretera” adecuada para mover datos, colaborar entre instituciones y habilitar el acceso a recursos distribuidos. En un contexto donde los proyectos científicos generan cantidades crecientes de información, la interconexión entre nodos, centros de datos y comunidades académicas resulta fundamental para lograr una operación eficiente, transparente y verdaderamente nacional.
 
Asimismo, se discutió la importancia de impulsar una visión de soberanía tecnológica basada en infraestructura propia, capacidades locales y modelos de operación que respondan a las necesidades del país. El supercómputo fue planteado como una infraestructura estratégica para atender problemas nacionales, fortalecer la competitividad científica y tecnológica, y ofrecer a investigadores, estudiantes e instituciones herramientas avanzadas para resolver problemas complejos mediante ciencia, innovación, inteligencia artificial y análisis de datos.
 
Otro de los temas relevantes fue la posible integración de nuevas capacidades nacionales, incluyendo la futura supercomputadora Cuatlicue, concebida como una iniciativa de gran escala que podría convertirse en un nodo estratégico dentro del sistema nacional de supercómputo. Los participantes señalaron que, para aprovechar plenamente este tipo de infraestructura, será necesario definir con claridad su modelo de operación, necesidades eléctricas, sistemas de enfriamiento, conectividad, gobernanza, personal técnico especializado y mecanismos de acceso para la comunidad académica.
 
Finalmente, el panel cerró con una visión de futuro para los próximos cinco y diez años, en la que se visualiza un sistema nacional de HPC más maduro, con mayor número de nodos, mejor conectividad, acceso más democrático para investigadores y estudiantes, y una comunidad fortalecida en torno a la colaboración académica. Los panelistas coincidieron en que el reto no es únicamente tecnológico, sino también organizacional, formativo y estratégico: México requiere sumar instituciones, formar talento especializado y consolidar un modelo de supercómputo que permita atender problemas reales mediante infraestructura avanzada, cooperación nacional y desarrollo de capacidades propias.